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Cuando vemos a un perro o a un gato de la calle que comienza a caminar junto a nosotros, resulta muy difícil vencer la tentación de adoptarlo como el nuevo miembro de la familia. No obstante, esta no es una medida que puedas tomar sin efectuar una previa meditación.

Por ello, aquí te presentamos una serie de cuestiones que deberás tomar en cuenta al momento en el que planees hacerte cargo de una mascota.

Información a tener en cuenta antes de adoptar una mascota

¿Cuáles son tus intenciones?

Aunque pueda resultar obvio, muchos futuros dueños de animales domésticos no se preguntan a sí mismos algo tan simple como esto a la hora de adoptar. Si bien es frecuente oír que alguien escoge tener una mascota porque todo el mundo lo hace, esta no es una respuesta válida.

Ten presente que si has recogido a un cachorro de la calle, éste te acompañará por lo menos unos 15 años de tu vida, por lo que tu elección no debe estar nunca argumentada por un capricho pasajero.

¿Tienes tiempo?

Si nunca has tenido una mascota anteriormente, es preciso que sepas que los animales domésticos no son autosuficientes y por ello tendrás que dedicarles un gran tiempo de tu vida.

Alimentarlos, bañarlos y llevarlos al veterinario serán algunas de tus funciones básicas como dueño. Analiza minuciosamente si contarás con el tiempo disponible que toda mascota requiere.

¿Cuentas con el dinero suficiente?

Uno de los puntos más elementales que necesitas resolver antes de adoptar un animal está referido a la satisfacción de sus necesidades básicas. No estamos hablando únicamente de la alimentación sino también, de las clases de entrenamiento, los juguetes, las consultas veterinarias y las medicinas.

Cuentas con el dinero suficiente
Cuentas con el dinero suficiente
Si crees que no cuentas con el dinero suficiente para hacerle frente a la crianza de un cachorro, será mejor que eches por tierra esta opción.

¿Estás preparado para los problemas?

A pesar de que en los comerciales televisivos estamos acostumbrados a ver perros y gatos viviendo en armonía con sus respectivas familias, lo cierto es que la realidad dista mucho de ser verdad.

Si vas a llevar a un animal a vivir contigo, prepárate para encontrarte con zapatos rotos, muebles arañados y sillones llenos de pelo cuando regreses a tu hogar. Después de todo, esto también es parte de la convivencia.

¿Podrás tenerlo en el sitio en el que vives?

Como sabrás, muchos edificios no permiten mascotas de ningún tipo, por lo que deberás poner especial reparo en esta situación antes de hacerte ilusiones. Del mismo modo, si vives con otras personas, es posible que no todos estén de acuerdo con esta iniciativa. Evita tomar la decisión por tu cuenta o puede que a largo plazo comiencen a presionarte para que te deshagas del animal.

Recuerda que adoptar una mascota es una idea maravillosa cuando se la encara con madurez y responsabilidad.